El me dice que ya no hay más tiempo, que me hundiré en pestañas caídas por ver lo que no debieron ver, que si no pertenezco al círculo de los mejores ahora, estaré hundida en un mar de mediocridad.
Cada día llegan más nuevos, en su mayoría usando mascaras negras con grandes capas rojas, debajo de ellos guardan las dagas de traición para utilizarlas en el momento que alguien se les atraviese.
Ya no puedo más, estoy encerrada en un cuerpo débil y sin grandes músculos, algunos lo disimulan con pintura con manchas en sus labios y cosas brillantes. Pero yo no tengo con que disimular, si soy buena, soy buena y si soy mala, soy mala.
Cuando las cosas comienzan a ir bien y ellos se enteran que no necesito macaras para ganar, tratan de atacarme de hacer trampa y de eliminarme, pero cuando estoy cansando como hoy no tengo como defenderme como poner mi mano delante mío y no recibir ningún rasguño.
Pero si llego hasta el final, podre vengarme de todos ellos, de gozar la dicha de ser una elegida natural y no una comprada.





