No voy a decir nombres, ni actores, tampoco cuantos premios ganó, porque cuando yo vi esta película, no sabía de qué se trataba, me enamore. Me enamore de mi misma, la suavidad con que las ideas llegaron a mi mente fueron casi invisibles suaves toques de magia que los sentía desde la punta de los pies hasta cada neurona de mi cerebro.
Mi corazón tomo la forma de una esponja, estaba húmedo y me encantaba, llego un momento que no me podía mover, porque si no iba a estallar, era un sentimiento nuevo, el corazón estaba lleno y se iba esparciendo por todo mi pecho y al mismo tiempo mis ojos experimentaban orgasmos visuales, y todo absolutamente todo mi ser quería volar pero también llorar.
Sintiéndome más ligera, pude entender que eso es lo que debería sentir cuando alguien venga junto a mí, ese deseo de estallar en mil partículas y disfrutar cada rose de piel. Si ahora lo siento o no, cada vez que la vuelvo a ver, no es tan intensa como la primera vez , pero me agrada escuchar las canciones y sentirme relajada.
Creo que cada persona experimenta un sentimiento único y a veces nuevo, sobre todo cuando algo le apasiona, cuando algo nos envuelve de tal punto que solo nos dejamos llevar, y sientes que no es suficiente que hay que tener más, y se convierte en una droga adictiva pero muy buena, que no nos mata pero nos agarra para no dejarnos ir.






