
Atrapado en la oscuridad Ernesto no podía entender como tocar a Claudia la había conocido en la tarde y hace dos horas estaban tomando un café en la plaza. La habitación de Ernesto era sencilla, una cama, un velador a lado derecho y una silla que daba a un balcón con las puertas abiertas de par en par, con cortinas blancas que se levantaban en el aire.
Ya eran las 11:40 de la noche, Ernesto estaba sentado en la silla con la cara hacia fuera del balcón, Claudia lo llamaba desde la cama, no entendía después de todo lo que habían hablado porque no quería estar con ella.
Claudia se harto de esperar y cogió su blusa naranja melón, se puso los zapatos y se marcho, Ernesto no dijo ni una sola palabra, solo pensaba en como tocarla sin poder verla, en como saciar su deseo sin lastimarla.
Al día siguiente, Ernesto despertó con hambre hasta en los ojos, se levanto de su silla y dio pasos bobos hasta la sala, tropezó con un zapato y dio a parar al borde del sofá , donde sintió una mano caída, que luego le toco la cara e inmediatamente escucho un susurro en su oído.― Tócame, tócame y entenderás porque si me mereces.―
Ernesto alzo su mano del piso y fue a parar a la cintura de Claudia mientras ella en otro susurro decía ―No importa que no me puedas ver con ojos me puedes sentir con las manos, No importa que no me veas nunca, yo también cerrare los ojos, así estaremos iguales.― el ya había subido a su pecho redondo y suave, pero cuando comenzó a tocar su cuello y se disponía a besarlo encontró una gran voluptuosidad que seguía hasta su boca y parte de sus ojos. ― ¿Ves porque si me mereces?, no importa que no me puedas ver, no lo soportaría. Eres perfecto para mí. Y por primera vez en la vida Claudia pudo entender lo que era la culminación de su éxtasis. Ernesto no necesito ojos esa noche, nunca les hizo falta.



1 comentarios:
muy bien!:) me gusta! (Y)
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